Amanece en la aldea, abandonaré mi almohada y, acudiré a la arboleda. Allí, acurrucada, alimentaré mi alma, ávida de agarrarse a una ilusión, con aventuras de antaño, de un apasionado amor. Aún ansío que aparezca tras tantos años de ausencia sin un adiós.

                                                                       (Carmen V.)