¡Cuánto te amaba, cuánto!!

entonces no lo comprendía,

ahora lo comprendo.

amaba tu risa, amaba tus versos,

tu simple presencia era todo mi universo.

Entonces te amaba a ti,

ahora amo tu recuerdo,

el recuerdo de un amor

que siempre fue mi secreto.

Muchas veces pensaba:

“no debo sentir lo que siento”,

pero ¡cuánto hubiese dado

por uno de tus besos!

Te amaba sin esperar nada,

te amaba sin pretenderlo,

porque sabía que tu corazón

de amor ya estaba preso.

Te amaba locamente,

sufriendo y en silencio,

Ahora lo sé con certeza,

 fueron tan buenos momentos…

Me hubiese quedado en aquel café

leyendo libros enteros,

compartiendo mil y un poemas

y suspirando por un “te quiero”.

Te amaba porque te amaba,

no puedo negarlo, no puedo,

todo quedó en una ilusión,

pero siempre amaré tu recuerdo.

(Carmen V.)