No es una poesía, al menos a mi no me lo parece, pero es algo surgido de dentro de mi. Es más bien una reflexión inspirada en un paseo por la playa hace poco tiempo. Me sentía tan bien allí…

 

                                                       EL MAR

 El susurro de las olas acaricia mis oídos y borra de mi mente todos mis desvelos.

Las olas arrastran mis inquietudes y el mar me embriaga con su aroma de sal.

 No siento nada más,  sólo el deseo irrefrenable de adentrarme en sus aguas y sumergirme en otro universo desconocido para mi.

 El mar me atrapa, me hechiza, me cautiva con su belleza insondable, infinita.

 Me siento plena estando cerca de él, me siento libre como esas gaviotas que revolotean a su alrededor.

  No me quiero marchar…

 

Carmen V. Navarro Taengua