Las violetas son consideradas un regalo de buena suerte para cualquier mujer, durante cualquier estación. Pero si florecen en otoño es signo de que habrá epidemias. Las violetas son un símbolo de fidelidad. Las azules dicen: “Siempre te seré fiel” y significan constancia; las blancas revelan el pudor o el deseo de darle una oportunidad a la felicidad, y las amarillas expresan la humilde valía de una persona.

Muy curioso es el misticismo y leyendas que rodean a la violeta, a cuya precoz floración se le ha intentado dar una explicación mágica en la mitología clásica. Así, en Grecia, se contaba que las violetas nacieron de la sangre de Atis, cuando en un acto de locura se autocastró bajo un pino. En la antigua Roma seguía un significado parecido la leyenda que sitúa su origen en lágrimas caídas del cielo que reflejan la alegría que los dioses sintieron cuando hicieron las estaciones del año.
Ignacio Abella en su libro “La Magia de las Plantas” relata como en los cuentos populares la violeta aparece como símbolo del misterio que nos atrae a los más profundo y recóndito de los bosques.
Más modernamente también hemos encontrado otros misticismos relacionados con la violeta. Así en la Edad Media, en el sur de Alemania, era costumbre atar en un mástil la primera violeta encontrada y bailar a su alrededor para dar la bienvenida a la primavera. En la tradición Cristiana también está presente la violeta y se cuenta que San Bernardo la llamó “la flor de la humildad”, siendo adoptada como símbolo de la Virgen María como representación suprema de la humildad en la Tierra.

VIOLETA

Violeta, bella violeta,

de color vivo y brillante,

símbolo de la primavera,

distinguida y elegante.                                                                                      

Flor de la humildad,

escondida entre las hojas

pareces oculta entre ellas

una añil mariposa.

Tienes un dulce aroma

que es un hechizo de amor

que cautiva sin quererlo

al más frío corazón.

Violetas,lágrimas de los dioses

vertidas sobre la tierra

al crear las estaciones

y contemplar tanta belleza.

¡¡Qué misterio encierra tu cáliz,

con lo pequeñita que eres!

quiero en mi jardín contemplarte

pues tu embrujo me envuelve.

(Carmen Victoria)

 

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