• MANOS¡Ay tus manos cargadas de rosas! Son más puras
    tus manos que las rosas. Y entre las hojas blancas
    surgen lo mismo que pedazos de luceros,
    que alas de mariposas albas, que sedas cándidas.¿Se te cayeron de la luna? ¿Juguetearon
    en una primavera celeste? ¿Son de alma?
    …Tienen esplendor vago de lirios de otro mundo;
    deslumbran lo que sueñan, refrescan lo que cantan.

    Mi frente se serena, como un cielo de tarde,
    cuando tú, como tus manos, entre sus nubes andas;
    si las beso, la púrpura de brasa de mi boca
    empalidece de sus blancor de piedra de agua.

    ¡Tus manos entre sueños! Atraviesan, palomas
    de fuego blanco, por mis pesadillas malas,
    y, a la aurora, me abren, como son luz de ti,
    la claridad suave de oriente de plata.

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