Abanico de esmeraldas

son las hojas al nacer,

el concierto de los bosques,

el espíritu del ayer

el susurro de dos amantes                                                     

cuando las mueve la brisa,

el despertar de la mañana,

el renacer de la vida.

Sus lágrimas son el rocío

que resbala por su tez,

son lágrimas de alegría

al ver la naturaleza a sus pies.

Cuna de los pájaros,

madre naturaleza,

se reflejan en las aguas

con murmullos de grandeza.

¡Cuán alegre es para ellas

el revolotear de las mariposas,

el pulular de las libélulas

y las aves que se asoman!

Pero como la vida,

las hojas se van marchitando,

y su verde esmeralda,

se vuelve amarillo pálido.

La palidez de sus rostros

es presagio de la muerte

que hace que se las lleve el viento

hacia un lugar diferente.

(Carmen Victoria)

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