Esta poesía  dedicada a la luna la escribí hace ya muchos años. La luna me parece fascinante y misteriosa. Tiene un encanto especial que la hace muy atractiva para todos.

Miro esa rueda plateada

que me hechiza en la noche.

La miro por mi ventana,

allí, sobre el horizonte.

Es tan extraña la luna,

llena, menguante, creciente,

tan dotada de hermosura,

tan romántica y ardiente…

Con su presencia me hipnotiza,

con su embrujo y también su magia,

y en la oscuridad de la noche,

llena mi corazón de nostalgia.

¡Qué poder el que tiene la luna!,

¡cómo ilumina el cielo estrellado,

cmo una reina alumbra a su reino

y el amor a un corazón humano!

(Carmen Victoria)

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